Todo lo que debes saber sobre las fincas cinegéticas

Dentro del mundo de las fincas rústicas hay muchas maneras de sacarles provecho. Como hemos visto en artículos anteriores, hay cuatro tipos de fincas rústicas, cada una con sus características y objetivos concretos. Hoy nos centraremos en hablar de las fincas cinegéticas y todo lo que hay que tener en cuenta si queremos que nuestro terreno se dedique a la caza.

¿Qué son las fincas cinegéticas?

Una finca rústica cinegética destina su terreno a ser un espacio de caza, tanto menor como mayor. Este tipo de fincas pueden ser públicas o privadas.

La fauna cinegética

Las especies cinegéticas se pueden clasificar entre dos categorías:

  • Especies de interés cinegético: Este tipo de especies, clasificadas a nivel autonómico, se consideran de interés para el cazador por diversos motivos; la dificultad de la caza, el trofeo o las cualidades culinarias de la presa.
  • Especies sin interés cinegético: Aunque también son cinegéticas según las comunidades autónomas, este tipo de animales carecen de interés para los cazadores. Un ejemplo podrían ser las gaviotas.

Vista esta primera clasificación, vamos ahora a ver las diferencias entre la caza mayor y la caza menor y las características de cada una. Cabe destacar que esta categorización tiene que ver con el nivel de aprovechamiento de cada presa debido al tamaño del animal en cuestión.

  • Caza mayor: Este tipo de caza se caracteriza por referirse a la persecución de animales más grandes que un zorro común. Otra característica que define este tipo de caza es el tamaño del coto, ya que en este caso deberá tener como mínimo una superficie de 500 hectáreas. En España esta acción cinegética se ejercita sobre 7 especies distintas: el jabalí, el corzo, el ciervo (venado), el muflón, el gamo, la cabra montesa y el arruí.
  • Caza menor: En este caso, se considerará caza menor la persecución de presas de menor tamaño que un zorro común. En la misma línea, y a diferencia de la caza mayor, el coto de caza deberá ser en este caso de una superficie mínima de 250 hectáreas. Entre las especies consideradas de caza menor en España se encuentran: la paloma, la perdiz, el faisán, la liebre, el conejo y la codorniz, entre muchos otros.

La caza sostenible

Se entiende como caza sostenible aquella en la que no se da sobreexplotación ni artificialización; esto se consigue con la extracción de solo una parte de la población, dejando intacta su capacidad de mantenerse indefinidamente en el tiempo, y manteniendo las poblaciones cinegéticas, naturales y silvestres.

Solo la caza que cumpla estas dos premisas podrá ser considerada totalmente sostenible. Así viene descrito en la Carta Europea sobre Caza y Biodiversidad, aprobada en 2007 por el Parlamento del Consejo de Europa (COE) a través del Comité Permanente del Convenio de Berna:

«El uso de especies de caza silvestres y sus hábitats en un modo y a un ritmo que no conduzca a la disminución a largo plazo de la diversidad biológica o entorpezca su restauración. Ese uso mantiene el potencial de la diversidad biológica para satisfacer las necesidades y aspiraciones de las generaciones presentes y futuras, así como el mantenimiento de la caza como una actividad aceptada social, económica y culturalmente (sobre la base de la definición de “Uso Sostenible” en el artículo 2 del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB)). Cuando la caza es llevada a cabo de manera sostenible, puede contribuir positivamente a la conservación de las poblaciones silvestres y sus hábitats, y también beneficiar a la sociedad».

La caza sostenible se basa en 3 principios fundamentales:

  • Principio de Conservación de las Especies Cinegéticas: Debe conservar y mejorar las poblaciones en estado natural de las especies de caza, manteniendo su densidad, comportamiento natural y diversidad e integridad genética.
  • Principio de Conservación de las Especies No Cinegéticas: La caza no puede ser un problema para el resto de las especies. Debe respetar las especies no cinegéticas, ayudando a conservar y mejorar con su gestión el conjunto de poblaciones presentes.
  • Principio de Conservación de los Hábitats: La caza debe conservar y mejorar el ambiente donde se desarrolla. Debe mantener como un conjunto integrado sus componentes bióticos y abióticos, y los procesos naturales y antrópicos que los relacionan.

Gestión de fincas cinegéticas

Para conseguir que nuestra finca cinegética sea sostenible y económicamente viable, debemos plantear una gestión técnica que garantice que así sea. En otras palabras, debemos desarrollar un Plan Técnico de Caza para que sirva de guía de gestión de todas las facetas de un coto de caza.

Hoy, os planteamos 5 tips para que podáis gestionar vuestras fincas cinegéticas de la mejor manera posible.

  1. Inventario de poblaciones y caracterización del coto:

Antes de empezar a gestionar tu finca, es básico saber qué especies cinegéticas se encuentran en el terreno delimitado, y cuales son las características del hábitat en el que viven. Es recomendable que, en el censo de las especies, se incluya el número de animales de cada especie, así como su edad y sexo.  Por otro lado, las características del hábitat deben comprender, entre otras:

  • La vegetación existente
  • Usos principales y secundarios de los terrenos que conforman el coto
  • Las figuras de protección
  • Clases de palatabilidad de la vegetación
  1. ¿Qué uso se le dará al coto?
    • Comercial: En este caso se pretende extraer una rentabilidad económica mediante la organización y venta de jornadas de caza.
    • Uso y disfrute propio: El coto será aprovechado por el titular o sociedades de cazadores sin obtener un rendimiento económico.
    • Uso comercial y disfrute propio: En este tipo de cotos, unas especies se dedican a la venta y el resto se destinan al disfrute propio.
  1. Gestionar el hábitat

Para favorecer el buen desarrollo de las poblaciones de especies cinegéticas del coto, será necesario gestionar su hábitat correctamente. Un hábitat sostenible será aquel en el que no haya más individuos de cada especie de los que puede soportar dicho hábitat.

  • Establecer vegetación de protección en lindes
  • Establecer mosaicos de vegetación
  • Incluir siembras y zonas de alimentación
  • Desbroces de matorral de degradación
  1. Gestionar las poblaciones

Es vital definir correctamente esta gestión ya que de lo contrario se podría dañar seriamente el ecosistema debido a una excesiva presión en caso de que se excediera la capacidad de carga. Por otro lado, situarse por debajo de la capacidad de carga implicará no aprovechar todo el potencial del hábitat.

  1. Infraestructuras e instalaciones

Las infraestructuras básicas y más comunes de los cotos de caza son:

  • Caminos
  • Tiraderos o cortaderos
  • Comederos y bebederos
  • Torretas de vigilancia
  • Capturaderos