Fincas Rústicas, dinamizadoras de la ‘España vacía’

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Mucho se está hablando estos días sobre el imparable despoblamiento del medio rural español y la necesidad de poner en marcha políticas que garanticen la supervivencia de los pueblos y del patrimonio natural y cultural vinculado a ellos.

Para conservar esta riqueza, junto a las iniciativas públicas, el emprendimiento privado a través de la explotación de una finca rústica es un importante motor de empleo y dinamizador de las economías rurales, en tanto en cuanto, necesita la ayuda de profesionales para sacar adelante los diferentes usos a los que se destina la explotación y mantiene, conserva, preserva, numerosas hectáreas, algunas de ellas con bienes de interés cultural en su interior.

Es innegable que la explotación económica de una finca rústica es un motor de economía y empleo para la zona en la que se encuentra.

 

Quien desee invertir en una finca rústica debe saber que esta necesita de los cuidados de profesionales para explotar de forma adecuada sus recursos. Haciendo mención al contenido uno de nuestros últimos artículos, la PAC (Política Agraria Común) cuenta con requisitos específicos muy estrictos en donde se debe demostrar los ingresos que se obtienen por la venta de productos en las fincas rústicas que se acogen a ella, por esta razón muchos propietarios optan por combinar algunas hectáreas de uso personal con las numerosas posibilidades que brinda la explotación de una finca rústica: agrícolas, ganaderas, cinegéticas, la silvicultura,  incluso el arrendamiento a otros profesionales que se dediquen a explotarlas.

El suelo rústico tiene un valor más allá del número de hectáreas que posee, son sus cultivos y el uso que pueda dárseles lo que da valor a la finca, y en definitiva, también lo que la mantiene viva, a ella, y a su entorno.

Así, una adecuada gestión sostenible de la finca por un equipo de profesionales redunda en la conservación rural y medioambiental del lugar en el que se encuentra. Las labores de mantenimiento y aprovechamiento se prolongan durante todo el año, dando trabajo a numerosos perfiles profesionales, con la consecuente fijación de población estable de familias enteras vinculadas a una actividad económica, propiciando la economía y el desarrollo de servicios del entorno.

 Aportaciones de las fincas rústicas sostenibles al desarrollo rural:

  • Mejoran la competitividad, la agricultura y promueven tecnologías agrícolas innovadoras y la gestión sostenible de los bosques.
  • Impulsan la organización de la cadena alimentaria, incluidos la transformación y la comercialización de productos agrícolas, el bienestar de los animales y la gestión de riesgos en la agricultura.
  • Restablecen, conservan y mejoran los ecosistemas relacionados con la agricultura y la silvicultura.
  • Promueven la eficiencia de los recursos y apoyan la transición a una economía baja en carbono y resistente al cambio climático en los sectores agrícola, alimentario y silvícola.
  • Impulsan la inclusión social, la reducción de la pobreza y el desarrollo económico de las zonas rurales.

Las cifras no son alentadoras, de los 8.124 municipios repartidos por la geografía nacional, 1.360 no superan los 101 habitantes, lo que supone un 16%, según el INE. Hoy en día la finca rústica es una buena forma de conjugar el emprendimiento con la gestión sostenible para la preservación del medio natural. Déjate asesorar por nuestros profesionales para encontrar la finca rústica que mejor se ajuste a tus necesidades, en Crops Capital, la encontrarás.